25/12/201 La Paz, Bolivia
Don Ramón es un anciano que conserva la elegancia y una perenne
sonrisa. Me lo encontré la tarde del día de Nochebuena cuando me
disponía a cruzar un paso de peatones en la avenida del Prado. Tras
charlar un rato con él le pregunté con quién iba a pasar la Nochebuena
y me respondió que estaba solo. Sus cuatro hijos habían muerto, dos en
accidente de tráfico, algo muy común en Bolivia, y otras dos hijas de
enfermedad. Hacía un año su mujer también había fallecido. Se dirigía
a la iglesia y luego cenaría solo como cada día, nada iba a cambiar
aquella noche. Estoy seguro que tampoco cambiaría su sonrisa.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Don Ramón
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